17 jul. 2015

Migrante salvadoreño denuncia fabricación de delito, tortura, encarcelamiento y extorsión




Para: Lic. Enrique Peña Nieto.
Presidente de la República Mexicana.

Corte Suprema de Justicia
Sres. Magistrados.

Lic. Manuel Velasco Coello.
Gobernador del Estado de Chiapas.

Centro de Derechos Humanos Internacional
Fray Bartolomé de las Casas. A.C.

Centro de Derechos Humanos.
Fray Matías de Cordova. A.C.

Consulado de la República de El Salvador

A mi familia y amigos

Presento:

Yo Alejandro recluido en el penal #14, El amate, en el estado de Chiapas, México desde el día 03 de abril del 2014, acusado por el delito de Daños contra la salud en la modalidad de transporte.

Manifiesto que estoy aquí injustamente sin haber cometido dicho delito:

Ya que el día 1º de abril del 2014 fui interceptado por una camioneta blanca sin placas, a la entrada de Tuxtla Gutiérrez sobre la carretera Chiapas de Corzo-Tuxtla Gutiérrez; en dicha camioneta iban cinco personas, tres en la góndola y dos en la cabina. Al interceptarme me cierran el paso los tres sujetos que iban en la góndola, me apuntan con una de sus armas cortas y me obligan a detenerme. De la cabina baja un sujeto quien dice o se identifica como comandante de la Policía Federal Ministerial, ordena que me saquen del taxi -pues mi trabajo es ser taxista-, un sujeto abre la puerta y me sacan con violencia apuntándome con sus armas. Yo pregunto: qué pasó todo asustado. El comandante se dirige a la parte trasera del taxí. Con las manos sobre la cabeza me obligan o me trincan sobre el cofre, yo logro ver que el comandante mete la mano a su cangurera y con la otra abre la puerta y dice: aquí lo traes cabrón. Yo pregunto: -qué traigo. El comandante: droga cabrón, no te hagas pendejo, ordenó, y a golpes con sus armas me esposan con las manos hacia atrás y me suben a la camioneta, ordena a uno de sus compañeros de apodo el muñeco, a que lleve el taxi. El comandante conducía la camioneta, los otros tres sujetos empiezan a torturarme arriba de la camioneta así como a sacarme todo lo que traía, billetera, teléfono celular, pulso, reloj, un despojo total y sus amenazas, golpes en la cabeza con sus armas, uno de ellos puso su bota sobre mi cuello para que no levantara mi cabeza pues iba boca abajo, y el cuestionamiento de que yo me dedicaba a vender y transportar droga y que ya me venían investigando, que lo aceptara, pues en la oficina se arreglaría todo. Yo me sentía aturdido y negaba todo, pero ellos me golpeaban e insistían a que aceptara el delito.

Llegamos a la oficina del COE, me llevan a un cuarto y me dicen que ahí vamos a arreglar. Me quitan las esposas y las pasan hacía adelante, me obligan a alzar las manos hacia arriba, me ponen de rodillas y me enganchan las esposas en unos ganchos sujetos a la pared. Empiezan a decirme lo mismo que era un vendedor de droga, que la transportaba y que les contara quién me lo vende, pero como yo no me dedico a eso qué les puedo decir. Al contestar eso se paraban en mis pantorrillas presionándome la rodillas, además me tomaban del cabello, me ponían su bota sobre mi columna y me jalaban hacia atrás causando un dolor horrible en mis rodillas y columna. Yo les decía que era injusto, que no me dedicaba a nada ilícito. Llegó dicho comandante con un tubo envuelto con franela y me dice que si no acepto el delito me van a meter el tubo en el culo, se lo tira a otro sujeto y le dice que lo pruebe, ese sujeto me da un golpe a cada lado abajo de las costillas los cuales me desvanecieron. Recuerdo que me sentaron en una banca y escucho que dice uno de ellos: ya llegó el dueño del carro o taxi. Pedí ir al baño, me lo negaron así como comunicarme con mi familia y hablar con mi patrón. Me dijeron que no tenía nada que hablar, me pidieron mi licencia de conducir así como copia de mi documento migratorio, luego me hacen firmar unos documentos y me trasladan a las oficinas de la P.G.R. Al siguiente me van a traer y me presentan ante el Ministerio Público a decir una declaración la cuál no la tomaron sino que sólo me llevaron a firmar otros papeles.

El Ministerio Público recibe ese mismo día a mi esposa y le dice que con 150,000, mil pesos me suelta con todo y taxi pide otra cantidad.

Mi esposa es la única visita que me permiten, me cuenta de la petición del MP. pero yo le digo que no pague ningún peso porque yo no soy ningún delincuente. El día tres mi señora trata de hablar con dicho MP. pero es a través de otra persona, le dice que con cincuenta mil o me manda directo al Amate.

Aquí estoy por un delito que no he cometido, mal de salud, problemas con mis rodillas, columna, presión arterial, todo a consecuencia de las torturas de señores que aprovechándose de una charola y de la autoridad se prestar a armar delitos para justificar su trabajo o para inculpar a inocentes y que trabajan los delincuentes. Es penoso que Gobiernos, trabajen duro, luchando por erradicar la corrupción y existan muchos señores disque policías o autoridades, manchando dicho trabajo.

Estoy esperando una sentencia la cual acabaría de violar mis derechos, por lo tanto solicito se considere este caso y pido justicia al Sr. Presidente, más atención a los delitos inventados y mano dura para estos funcionarios corruptos.

Así pido protección para mi familia, pues si estos señores son capaces de inventar un delito qué se puede esperar de ellos.

Atentamente.