18 nov. 2017

Impunidad en la Masacre de Acteal caso presentado ante Relatora Especial de la ONU





Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal
Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal
Municipio de Chenalhó, Chiapas, México.
Ejido Candelaria, Municipio de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas;
  a 14 de noviembre de 2017.
Victoria Lucia Tauli Corpuz
Relatora Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

PRESENTE.

Respetable señora Victoria,

Mi nombre es Guadalupe Vásquez Luna, tengo de 30 años de edad y el 22 de diciembre de 1997, perdí a 9 integrantes mi familia, incluido mi padre y mi madre, aquel día en que los paramilitares priístas atacaron mi comunidad.

Este 22 de diciembre cumplen 20 años de la Masacre de Acteal, en donde paramilitares priístas y cardenistas entrenados y armados y entrenados por el Ejército Mexicano en el marco de la estrategia contrainsurgente diseñada dentro del Plan de Campaña Chiapas 94, ese día masacraron a 45 personas, entre ellas 4 que aún no nacían. La mayoría eran niñas, niños y mujeres.

La Masacre de Acteal es un mensaje del Estado mexicano hacia las comunidades indígenas y a los movimientos sociales que luchan contra un sistema de gobierno entreguista, represor, que desprecia y que no respeta a los pueblos indígenas como sujetos de su propia historia y de derecho en un país en donde la democracia, la libertad y la soberanía son meros discursos.

Esta Masacre no cabe duda de que es un crimen de Estado, aunque el mismo gobierno mexicano encabezado en ese entonces por Ernesto Zedilo Ponde de León, dijo a través del Libro Blanco elaborado por la Procuraduría General de la República (PGR) que “Acteal fue causa de un conflicto intra o inter comunitario”. Siendo que nuestro verdadero delito es luchar por la paz y la justicia. 
 
Hay muchas pruebas de cómo el Estado mexicano no quiso evitar la Masacre, porque meses antes estuvimos denunciando públicamente y presentamos denuncias formales ante la Sub Procuraduría de Justicia Indígena con sede en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, encabezado por el lic. David Gómez Hernández sobre los hechos previos a la Masacre de Acteal. Además varios periodistas locales y nacionales dieron a conocer de una posible tragedia en el municipio de Chenalhó, sin que el Estado mexicano interviniera. Así mismo, 15 días antes de la Masacre el periodista Ricardo Rocha realizó un reportaje sobre la situación de los desplazados forzados y el conflicto en Chenalhó cometida por los paramilitares, el cual lo transmitió en una televisora con audiencia a nivel nacional, pero, Ernesto Zedillo lo calificó como un mero montaje.

Los responsables de la masacre de Acteal son funcionarios del gobierno de alto nivel como el mismo Presidente de la República, el Secretario de la Defensa Nacional, el Secretario de Gobernación, el Gobernador de Chiapas, la policía estatal, los agentes del ministerio público, el alcalde municipal de Chenalhó y entre otros que sabían de la violencia en el municipio de Chenalhó en contra de la población civil y en específico contra los miembros de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, quines somos un grupo pacifista que luchamos por la justicia, la defensa de la Madre Tierra y el Territorio y en general contra el sistema capitalista neoliberal.

El Estado mexicano no sólo no pudo evitar la Masacre, sino, la propició. Ante el contexto en el que se dio la Masacre de Acteal, mucha razón nos sobra en denunciar al Estado mexicano al cometer un crimen de lesa humanidad.

Con la presión de la sociedad civil nacional e internacional y de organismos de derechos humanos comprometidos con la verdad y la justicia, el gobierno mexicano se vio obligado a detener a varios autores materiales de la masacre, pero, a los autores intelectuales quienes idearon y ejecutaron el Plan de Campaña Chiapas 94, hasta la fecha no se les ha investigado. Hoy en día los autores materiales están libres, gozan de impunidad, de apoyos del gobierno y continúan hostigando a nuestras familias, diciendo que que pueden cometer más violencia porque tienen sus armas, las cuales nunca han sido decomisadas. Se pasean libre mente por nuestros camino, amenazándonos.

El Estado mexicano en lugar de avanzar en la justicia por la Masacre de Acteal y dar a conocer la verdad de los ocurrido, 10 años después de esta infamia, a través de la mal llamada Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) liberó a todos los paramilitares autores materiales de la masacre señalados directamente por los testigos sobrevivientes de dicha Masacre. Con este fallo de la que se creía ser la casa máxima de justicia del país, se confirma el paquete completo del Plan de Campaña Chiapas 94 aun vigente; que va desde crear y entrenar a los paramilitares, no generarles procesos o integrar mal las averiguaciones previas y contratar a abogados particulares de instituciones privadas quienes se encargarían de liberarlos, para que así, desviar la investigación hacia los autores intelectuales por su responsabilidad en este crimen.

Al comprobar que las instancias de justicia mexicanas están de lado de los autores materiales e intelectuales de la Masacre de Acteal y que son cómplices de la impunidad, fue así que interpusimos la demanda ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), en donde actualmente el caso está en la etapa de fondo y esto quiere decir que la CIDH se pronuncie por la responsabilidad del Estado mexicano y le recomiende investigar, identificar a los responsables y sancionarlos, además de reparar el daño.

Pero mientras esperamos el pronunciamiento de la CIDH en el caso Acteal, la impunidad sigue, es como un cáncer que desgasta y, aunque hayan ya pasado 20 años en que perdimos a nuestros padres, hermanas y hermanos, nos sigue doliendo, nos sigue afectando psicológicamente, porque los paramilitares están libres caminando en nuestras comunidades, gozando de sus premios que el Estado mexicano les otorgó, hemos denunciado varias veces que aquí en México se condena a los inocentes y se premian a los asesinos.

La consecuencia de la impunidad se ha profundizado y generado más violencia, porque los gobiernos en turno siguen las mismas estrategias políticas contrainsurgentes que sus antecesores,  por ejemplo en la colonia Miguel Utrilla Los Chorros y colonia Puebla, conocidos como cuna de los paramilitares priístas y cardenistas de Chenalhó, violan derechos de nuestros compañeros y los discriminan por su forma de pensar diferente, por ser parte de nuestra Organización.

El Estado mexicano no ha tenido la mínima voluntad política de asegurar la no repetición de hechos como el de la Masacre de Acteal, y no podemos vivir en paz y libres mientras los autores materiales e intelectuales sigan libres. Y en la propia voz de los paramilitares liberados dicen presumiendo que “podemos volver a matar si queremos, porque el gobierno nos paga por hacer eso”.

Señora Relatora, como víctimas, sobrevivientes de la Masacre y miembros de un Pueblo Indígena como lo es el tsotsil, estamos cansadas y cansados de tanta injusticia, humillación, desprecio, discriminación de parte del Estado mexicano. A pesar de ello, nos hemos propuesto junto con otros pueblos originarios el de construir una Otra Justicia, digna y humanizada, porque el mal gobierno en México ya demostró su nula voluntad política de servir como un gobierno del pueblo, sino, es un gobierno que sirve a los intereses de unos pocos de clase alta, capitalistas y poderosos.

Y este año que cumplen 20 años la Masacre de Acteal, hemos iniciado una Campaña Acteal: Raíz, Memoria y Esperanza, con el objetivo de visibilizar nuestra lucha por la justicia y contra la impunidad, aunque este 22 de diciembre se cierra esta campaña, no quiere decir que ya nos quedaremos sentados y cruzados de brazos para que alguien nos traiga la justicia, sino, que seguiremos trabajando en ella, hasta que los responsables de este crimen sean juzgados para que nunca más dañen a la vida y dignidad de cualquier ser humano en Chenalhó, en Chiapas y en México.

Señora Relatora, en México no hay justicia, la dilación es discriminación. Las armas de los paramilitares siguen ahí en las comunidades, la violencia contra las mujeres masacradas nunca se ha investigado. No sabemos cuantos años más deben pasar para conocer la verdad y ver la justicia. Acteal sigue siendo una herida abierta y pedimos su intervención para que la justicia no siga prolongándose.

Señora Relatora, nos preguntamos ¿qué puede hacer Usted, desde su mandato, para que Acteal tenga justicia en estos 20 años de impunidad? ¿qué tenemos que hacer para conocer la justicia? 
 
Con mucho dolor en nuestro corazón venimos hasta aquí, ya que debido a la administración del conflicto por límites territoriales de más de 40 años, entre el municipio de Chalchihuitán y Chenalhó, que el mismo gobierno creó, la violencia ha aumentado en estos días, motivo del cual no puedo usted ver la prueba material de la Masacre de Alteal, el Mulkenal lugar en donde se encuentran sepultados nuestros familiares víctimas de la Masacre, tierra sagrada de los mártires y sitio de la memoria y la esperanza.

Le hago entrega de este libro Acteal: resistencia, memoria y verdad, elaborado por el Dr. Carlos Martín Beristain y el Dr. Francisco Etxeberria Gabilondo, aquí encontrará el impacto colectivo de la Masacre de Acteal, nuestro testimonio sobre la impunidad más clara que vivimos nosotras las víctimas y sobrevivientes de la guerra de baja intensidad utilizada como estrategia contrainsurgente. 
 
Señora Relatora, agradecemos su atención y le pedimos llevar nuestra palabra y tenga repercusión ante las instancias correspondientes, para este grave crimen no vuelva a repetirse. 
 
Respetuosamente,
Guadalupe Vásquez Luna
Sobreviviente de la Masacre de Acteal
La Voz de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal

   Por la Mesa Directiva:
Vicente Jiménez Sántiz                                    Antonio Ramirez Pérez
 Sebastian Pérez Pérez                                     Javier Ruiz Hernández
Reinaldo Arias Ruiz                                         Sebastián Cruz Gómez




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Es de suma importancia saber de tu palabra ya que con ella se enriquece nuestro corazón.