1 nov. 2012

Palabra de la Parroquia San Antonio de Pádua, Simojovel, Diócesis de San Cristóbal del Las Casas

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A los hermanos y hermanas en Cristo Jesús
El Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. (Porta Fidei 6)

Hoy estamos reunidos como pueblo creyente de la Iglesia Católica, abrazando con mucha alegría la convocatoria del Santo Padre Benedicto XVI sobre EL AÑO DE LA FE, desde este lugar le mandamos un gran abrazo, agradeciendo profundamente por esta convocatoria al expresar: “He decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. En la fecha del 11 de octubre de 2012, se celebrarán también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe”. PF 4.

Estas palabras han llegado como una luz porque nuestro pueblo vemos con gran preocupación que se ha ido debilitando nuestra fe hacia Jesucristo, hemos reflexionado las causas de las cuales mencionamos lo siguiente: 
 
El alcoholismo, Ataques con palabras ofensivas de las otras religiones, la drogadicción, el mal uso de los medios de comunicación, el consumismo, el anti_testimonio de nosotros mismos, el gran engaño del programa Anecof, Sistema político del gobierno, Poder económico, división de las comunidades por los partidos políticos, desilusión de las personas por sus líderes que se venden, ambición, corrupción, y utilización de la pobreza en las autoridades debido a una mala administración económica y la crisis moral en las familias. Todo esto ha debilitado la fe.

Las palabras del santo Padre Benedicto XVI nos da muchas esperanzas con el documento “La puerta de la fe” al decirnos:
No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51)”. (Porta fidei 3)

Queremos renovar nuestra fe a ejemplo de los que abrazaron la fe y siguieron a Jesús: “Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cf. Lc 1, 38). Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro (cf. Mt 10, 28). Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las necesidades de los hermanos (cf. Hch 2, 42-47). Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores. Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad, signos concretos de la espera del Señor que no tarda en llegar… Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia. PF 13.

La verdadera fe a Jesucristo nos recuerda que: El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad… El apóstol Santiago dice: « ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe?”» (St 2, 14-18). PF 14.

Con todo esto creemos y nos comprometemos a la construcción de un pueblo con Paz, retomando las palabras del Santo Padre Juan XXIII: “Pero la paz será palabra vacía mientras no se funde sobre el orden cuyas líneas fundamentales, movidos por una gran esperanza, hemos como esbozado en esta nuestra encíclica: un orden basado en la verdad, establecido de acuerdo con las normas de la justicia, sustentado y henchido por la caridad y, finalmente, realizado bajo los auspicios de la libertad. (Pachem in Terris167)

Por tanto nos unimos a los hermanos y hermanas sobrevivientes de Acteal que mantienen firmes sus corazones en la búsqueda de la paz con justicia y dignidad, nos unimos a ellos porque con la excarcelación de los autores materiales de la masacre se quedan en peligro de un nuevo acontecimiento algo similar.  

También nos unimos al sufrimiento injusto de Alberto Patishtán, sentenciado 60 años de prisión por una acusación falsa, nos unimos a sus exigencias de su inmediata e incondicional liberación.

Por nuestra fe expresamos que no es voluntad de Dios la situación de corrupción y ambición de unos cuantos de este pueblo, que lo ha llevado a la pobreza extrema, y algunas personas por expresar las inconformidades son hostigadas y amenazadas de muerte, la vida es lo más sagrado que Dios nos ha regalado; pero también expresamos que no está bien los que en estas circunstancias se aprovechan solo para intereses personales. 
 
Nos unimos a todas estas situaciones porque el Santo Padre nos dice: “Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones en favor de la justicia, para hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos (cf. Lc 4, 18-19).PF14

Nuestra fe y confianza lo ponemos en Jesucristo puesto que es el Camino la verdad y la vida (Jn 14, 6)

Nuestro Obispo Don Felipe Nos dice: “Estamos convencidos de que cuando alguien en verdad se encuentra con Jesucristo, cambia su vida, deja de hacer el mal y hace el bien a todos; por ello, el Papa nos dice: “Siembren Evangelio y cosecharán reconciliación, sabiendo que donde llega Cristo, la concordia se abre camino, el odio cede paso al perdón y la rivalidad se transforma en fraternidad” (10-IX-2012).
Asumimos y anunciamos las palabras del Papa Beato Juan Pablo II:
¡No teman, abran de par en par las puertas a Cristo!”


Fraternalmente.
El pueblo creyente de esta parroquia

Imagenes de la peregrinación por el año de la fe

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