28 may. 2014

Palabras de la Parroquia de Chenalhó ante el problema de límites con Chalchihuitán


Amen la justicia, ustedes los que gobernan la tierra,
Piensen bien en el Señor y con sencillez de corazón, busquenlo
(Sabiduría 1,1)


A todos los creyentes católicos de San Pedro Chenalhó
A todos los creyentes católicos de San Pablo Chalchihuitán
A todos los habitantes de estos municipios
A las autoridades municipales de Chalchihuitán y Chenalhó
A las autoridades estatales y federales
A todos los creyentes
A todas las personas de Buena voluntad
A la opinión pública

Hermanos y Hermanas:

Nosotros y nosotras creyentes, catequistas, zonas, coordinadores y consejos parroquiales de las 58 ermitas católicas de la parroquia de Chenalhó queremos darles a conocer nuestra preocupación por el problema del conflicto de los límites del terreno entre los municipios y tierras comunales de Chenalhó y Chalchihuitán, conflicto que tiene muchos años y que volvió a aflorar el pasado 15 de mayo.
Nosotros como Iglesia católica de la parroquia antes mencionada lamentamos esa situación añeja que hasta la fecha no está resuelta; nosotros no estamos de acuerdo que se peleen y derraman más sangre de nuestros hermanos de ambos municipios.
Como representantes de la Iglesia Católica no nos toca hacer lo que le toca a las organizaciones del pueblo, ni lo que le toca a las autoridades. Pero lo que sí nos toca es dar nuestra palabra como creyentes que tratan de iluminar los problemas con la Palabra de Dios. Cuando se trata de una agresión injusta, a la Iglesia le toca defender la justicia; cuando los poderosos oprimen a los débiles, a la Iglesia le toca estar del lado de los pobres, pero cuando el conflicto es entre hermanos campesinos, como en este caso, a la Iglesia no le toca tomar partido, sino llamar a los hermanos al diálogo, a la búsqueda pacífica de soluciones, a la paz y a la reconciliación.
Como campesinos indígenas sabemos que la tierra es nuestra madre, como creyentes en la Palabra de Dios, creemos que la tierra es sagrada, porque es el don que Dios dio a nuestros primeros padres Adán y Eva para que les diera vida y alimiento y porque fue la Tierra Prometida el signo que Dios dio al pueblo de Israel de la alianza que hizo Dios con su pueblo para liberarlo de la esclavitud.
Queremos recorder aquí las palabras de un gran obispo que murió mártir por defender a su pueblo y por defender la justicia, Monseñor Romero.
En este momento en que la tierra de nuestro pueblo es objeto de conflictos, no olvidemos que la tierra está muy ligada a las bendiciones y promesas de Dios.
La tierra tiene mucho de Dios, y por eso gime cuando los injustos la acaparan y no dejan tierra para los demás. La reformas agrarias son una necesidad teológica, no puede estar la tierra de un país en unas pocas manos, tiene que darse a todos, y que todos participen de las bendiciones de Dios en esa tierra; cada país tiene su tierra prometida en el territorio que la geografia le señala.
Mal haría una Iglesia con un paternalismo diciéndole a las organizaciones lo que tienen que hacer. Son autónomas, son voz del pueblo. La Iglesia solo les dice a los hombres: usen su sentido crítico, organícense según su criterio, no estén solos; para que luego la Iglesia les pueda decir: «Yo no voy a meterme en sus iniciativas, pero tampoco voy a dejar de denunciarles sus injusticias».
Hermanos de San Pedro Chenalhó y de San Pablo Chalchihután: por este conflicto ya se ha derramado sangre, un hermano sanpedrano fue asesinado hace pocos años. Escuchemos estas fuertes palabras del obispo Romero:
El Señor pregunta a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Y aunque Caín le responde al Señor que no es el guardián de su hermano, el Señor le replica: «La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra. Por eso te maldice esta tierra, que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Aunque cultives la tierra, no te pagará con su fecundidad, andarás errante y perdido en el mundo». Palabras del Génesis 4, 10-13. Y esta sigue siendo la preocupación principal de la Iglesia, esto es lo que la oblige a levantar incesantemente, incansablemente, semana tras semana, su voz, como si fuera que clama en el desierto.
No olvidemos esa palabra de Dios a Caín: la tierra ensangrentada nunca podrá ser fecunda. Las soluciones ensangrentadas nunca podrán ser fructuosas.
Por todo lo anterior, pedimos:
  1. A nuestros hermanos de San Pedros Chenalhó y San Pablo Chalchihuitán: que hagan a un lado toda palabra a toda acción que puede llevar a la violencia y que se den cuenta de que este conflicto entre hermanos debe resolverse mediante el diálogo pacífico. Que se den cuenta de que esta solución pacífica solo podrá encontrarse si cada una de las partes está dispuesta a ceder un poco, pero que sera imposible de resolver si alguien se mantiene en el orgullo de decir que solo él tiene la razón.
  2. A las autoridades de los 3 niveles de gobierno: que acepten que este problema se debe en buena parte a su propia irresponsabilidad, que si hubieran hecho bien el trabajo que les correspondía desde hace mucho no tendríamos ahora este problema.
  3. También le pedimos a las autoridades que se den cuenta de que no todo se puede arreglar con dinero como ellos piensan. Las autoridades deben entender lo que es la justicia, deben ser las primeras que respeten las leyes para poner el ejemplo al pueblo, deben estar abiertas al diálogo respetuoso y deben darse en cuenta de que no podrán resolver ningún problema si no permiten la participación libre y responsable del pueblo.
  1. A todos los creyentes católicos y de todas las otras religiones: les pedimos que se unan a nosotros en nuestras oraciones para pedirle a Dios que nos permita encontrar una solución justa a este problema y que se restaure y se mantenga la paz entre hermanos.


Fraternalmente
La Voz de la Parroquia de San Pedro Chenalhó
Jefes de Zona
Victorio Vázquez Pérez
Juan Lopez Gomez
Juan Perez Santis
Daniel Perez Guzmán
Domingo Gómez Pérez
Coordinadores de Zona
Antonio Pérez Cuin
Juan Méndez Méndez
Hilario Pérez Pérez
Armando Pérez Guitiérrez
Antonio Gutiérrez Pérez
Lorenzo Gómez Gómez
Miguel Pérez Hernández
Victorio Pérez Pérez
Erasto Rodríguez Gutiérrez
Consejo Parroquial
Pedro Jimenez Arias
Marcela Arias Santis
Agustín Pérez Santis
María Guzmán Gómez
Cristóbal Ruiz
Elena Vázquez Pérez
Antonio Pérez paciencia
Agentes de Pastoral
Hna. Margarita López
Pbro. Manuel Pérez Gómez








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